No es una lona de pintor: es una manta de sofá con el dibujo marcado para que lo pintes tú. Suele medir unos 150 x 125 cm y venir con un kit de rotuladores.
Para pintar sobre tela conviene trabajar con la manta bien estirada sobre una mesa. En las zonas pequeñas funciona la punta fina; en las grandes, pasadas cortas en la misma dirección.
Hay dibujos para todos los gustos: jardín, gatos, monstruitos o motivos retro. Un dibujo cargado da para muchas tardes, y uno sencillo se acaba en pocos días.
¿Y después? Ahí está la gracia: pintas, lavas y repites. Con rotuladores lavables de tinta al agua, según el fabricante, el color se va en un lavado corriente y el dibujo vuelve en blanco. Revisa la etiqueta antes de lavar.
Para un dibujo que quieras guardar están los rotuladores permanentes, que no se van al lavar. Cada marca de rotulador indica si hay que fijar su tinta y cómo, así que conviene leer el envase.
Dos trucos sencillos. Cierra bien los rotuladores al terminar cada tarde. Una prueba en un borde te dice cómo queda cada tono sobre la tela.
Es un plan de manualidades sin pinceles ni botes de pintura. Como regalo, encaja con quien ya ha probado la pintura por números y busca algo distinto.



